Ha pasado una semana desde la celebración de las elecciones europeas y del conocimiento de los resultados de las mismas.
Se ha manifestado mucha gente y se han dado a conocer las posturas de los vencedores y, como no la de los segundos, los perdedores.
Del PP se ha conocido una postura lógica y otra vergonzosa, por un lado, a la vista de los resultados, se consideran los campeones mundiales de este torneo y que los demás deben rendirse y marchar. Pero la que mas marca y, porque no decirlo, la mas indigna, es aquella en la que manifiestan que su victoria les supone el perdón de su delitos y de sus corruptelas tanto en Madrid como en Valencia. Pero la justicia les ha ahogado sus alegrias y sus falaces expectativas. El PP debe situarse en la realidad que tiene y es que únicamente han ganado unas elecciones europeas, no las generales o mundiales, y que los jueces les han colocado en su sitio en lo que a casos de corrupción, etc. se refiere. Solo espero que el Tribunal Supremo o el Tribunal Superior de Justicia de Madrid les encausen a la mayor brevedad posible y que el caso no se pase de plazos. Y si se llegase a juicio y, si ha lugar, los condenen y paguen sus delitos.
Sobre los segundos, el PSOE, hemos oído entrevistas, varias, en las que antiguos lideres o ministros de anteriores gobiernos del partido, manifestaban su opinión de la situación económica y de la actuación de Zapatero, justificando ahí las bases de una derrota. Para mí, tienen, tienen derecho a dar su opinión, faltaría más, pero se puede estar de acuerdo con ellos o no. Yo considero que este Gobierno lo hace correctamente y no podemos aceptar la lectura que entre líneas expresan, de forma interesada, algunos medios de que alguien vigila o que alguien esta siendo cuestionado. Es evidente de que en determinadas autonomías el PSOE sigue cayendo, lo que hay que hacer es trabajar, prepar las elecciones municipales y autonómicas, desde ya, y olvidarse de las prisas de última hora. Debemos dar a conocer nuestras ideas y posturas ante los problemas de la sociedad madrileña. Todo lo demás, como alguno diría, son tocamientos.

